El 31 de marzo de 1982, más de 10 pies de nieve y hielo se precipitaron por la ladera de una montaña. La avalancha golpeó el centro de esquí Alpine Meadows en California. Una decena de personas quedaron atrapadas bajo la pesada nieve.
Anna Conrad Allen era una de ellas. Las paredes de la cabaña de esquí donde estaba se derrumbaron, dejándola atrapada y sola. Nadie podía oír sus gritos de auxilio. Durante cinco días, Allen luchó por mantener la calma y seguir con vida.
Por suerte, un equipo de rescate buscaba a las personas atrapadas bajo la nieve. Con ellos iba una pastora alemana llamada Bridget. El equipo ya había rescatado a tres personas y seguía en busca de otras. Bridget husmeó el aire con su poderoso olfato. Detectó el rastro de Allen y llevó al equipo hasta ella. Los rescatadores excavaron en la nieve y abrieron un pequeño espacio. Allen metió la mano por el agujero. ¡Por fin la habían encontrado! Y Bridget era una heroína.
El hombre ha entrenado a los perros durante siglos para que ayuden en situaciones de emergencia. Los cachorros que ayudan en muchos centros de esquí de Estados Unidos se conocen como perros de avalancha.