Los científicos descubrieron la cueva del Azufre en 2022. Dos especies de arañas: la araña tejedora de embudo y la araña tejedora de sábanas tejieron la gigantesca telaraña. Normalmente, las arañas tejedoras de embudo se comen a las arañas tejedoras de sábanas más pequeñas. Pero la cueva del Azufre está llena de innumerables moscas que quedan atrapadas en la telaraña. Esto da a las arañas tejedoras de embudo suficiente comida.
Es raro que una cueva totalmente oscura albergue tanta vida. Pero la cueva del Azufre es inusual. Está llena de sulfuro de hidrógeno, un gas que huele a huevos podridos. Ese gas maloliente permite que unos diminutos seres vivos, llamados microbios, sobrevivan. Estos son comida para las moscas y estas a su vez son engullidas por las arañas. La oscura cueva también es hogar de ciempiés, murciélagos y escorpiones.
El científico Serban Sarbu ha estudiado la cueva. Dice que se alegra de que reciba tanta atención.
“La gente suele gritar cuando ve una araña —dice—. Es fascinante que la gente se alegre por esta enorme telaraña”.