Tu nueva aplicación de juegos te pide que crees una contraseña. Quieres jugar cuanto antes. Así que escribes lo primero que te viene a la cabeza: 123456. ¡Mala idea! Esa es una de las contraseñas más usadas. Un hacker la adivinaría casi al instante.
Las contraseñas débiles no son un problema solo para los jugadores. El pasado octubre, unos ladrones robaron en el Museo del Louvre de París, Francia. Se llevaron joyas por valor de unos $100 millones. Hacía años que se había alertado a la dirección del Louvre de los problemas de seguridad. La contraseña de algunas de las cámaras de seguridad del museo ¡era “Louvre”, sin más! Así lo afirma un informe de 2014.
Los expertos señalan que un incidente como este nos recuerda lo importante que es la ciberseguridad. Sin medidas de seguridad, la información valiosa, o los tesoros, queda desprotegida.
“Piensa en todas las cosas importantes que tienes en tus cuentas —dice Ariel Fox Johnson. Es experta en privacidad digital en Common Sense Media—. Podría ser tu tarea escolar, mensajes a tus amigos y familia, o fotos”.