En junio, un hombre en Brasil dejó caer su teléfono al agua cerca de las cataratas del Iguazú, una de las cascadas más grandes del mundo. Saltó una barrera de seguridad y se lanzó al agua para recuperarlo. Salió ileso, pero ¿debería permitirse que cualquiera se arriesgue de esa manera?
Algunas personas creen que no debería permitirse visitantes en los lugares extremos. Argumentan que es imposible evitar que se rompan las reglas de seguridad. Algunos visitantes arriesgan su integridad física, o incluso la vida, para tomarse una foto de su aventura extrema.
Otros dicen que los lugares más increíbles del mundo deberían conocerse en persona, no solo en fotos. También creen que ver la naturaleza de cerca puede inspirar a las personas a valorarla y ayudar a protegerla.