¿Vivirías aquí?

En esta isla en medio del mar, la vida está llena de sorpresas.

Imagina vivir en un lugar sin cine, aeropuerto ni autopistas. Tú y unos 220 vecinos viven todos en un pequeño pueblo. Hay menos de 30 niños, y todos asisten a una sola escuela. ¡Hay más vacas y ovejas que personas!

La única manera de llegar a tu isla es en barco. El viaje desde Sudáfrica, el país continental más cercano, toma unos seis días. Y vives junto a un volcán activo.

Bienvenido a la vida en Tristán de Acuña, la isla habitada más remota del mundo.

Vida isleña 

Jim McMahon/Mapman®

La vida tal como la gente la conoce hoy comenzó en Tristán de Acuña en 1816. Los británicos intentaron construir una base militar allí, pero la abandonaron un año después. Algunas personas se quedaron y poco a poco empezaron a construir una comunidad.

Hoy en día, todos los habitantes de la isla son agricultores. Algunos también trabajan como pescadores. Desde los visitantes hasta el correo, todo llega a Tristán de Acuña en barco. Lo mismo ocurre con los víveres, los muebles y la ropa. Si los barcos se atrasan por las condiciones del mar, los residentes podrían tener que esperar semanas para recibir sus provisiones.

British Ministry of Defence via AP Images

En mayo, los paracaidistas prestaron asistencia médica.

Rescate aéreo

En mayo, un residente no podía darse el lujo de esperar. Estaba enfermo de hantavirus, una enfermedad poco común que puede ser mortal. El pequeño hospital de la isla tenía poco oxígeno. El tiempo se agotaba y no había ningún aeropuerto donde pudiera aterrizar un avión de emergencia.

Las autoridades británicas idearon un plan creativo. Un avión militar sobrevoló la isla. Un médico y una enfermera saltaron en paracaídas sobre Tristán de Acuña, con suministros médicos para salvarle la vida.

Por suerte, el paciente se curó. El rescate demostró que en Tristán de Acuña, nada es ordinario.